Año 2000 - 90 AÑOS...de la Escuela Normal Nº2

 ¡Escuela Normal!...historia viva que se encarna en el tiempo y se vitaliza cada día, cada año, como una eterna primavera..., te levantas hoy, majestuosa, fuerte y rejuvenecida.

 Quiso el destino que fuera Rosario tu cuna, y el río Paraná y su paisaje el fiel testigo de un hecho feliz: ¡tu nacimiento!.

 Hoy, a los 90 años..., un nuevo día amanece, un día de profunda síntesis de albores y atardeceres, en el que se agolpan todas las voces, los cánticos y los recuerdos del ruidoso acontecer de la labor cotidiana del aula y la vida escolar toda. En marcha,...¡ siempre en marcha!...hacia la meta final que se metió en el cauce de tus venas, enhebró tus desvelos y se convirtió en la savia impulsora de tu obra: la EDUCACIÓN de niños y jóvenes.

También contigo, muchos de nosotros, nacidos en tu regazo, vivimos la proyección de tu obra, aquella que sembrabas con afecto en cada momento, como fue la de acompañarnos en el inicio de esa cosa mágica: ¡ las primeras letras!

¡ 90 años ¡...,es tu gran fiesta, un tiempo de añoranzas, de perfumes y alegrías. A ti acuden tus hijos para el gran homenaje y para sellar el compromiso de continuar fortaleciendo tu corazón de madre que, aunque rugosa por fuera por las huellas del tiempo, permaneces ahí erguida, con la fortaleza de ayer, porque atesoras eso que perdura y te coloca en un lugar de privilegio por tu obra: “has abierto las puertas del amor a la vida, la verdad y la libertad...”.

Continúa tu marcha y sigue siendo el baluarte de lo que hace grande a los pueblos : la EDUCACIÓN.

Libro De los 90 Años. Página 3

 Discurso 90º Aniversario de la Escuela Normal Nº 2

A cargo de la Rectora Profesora Lic. Adriana Bertolotti.

“Estamos aquí reunidos para homenajear a la Escuela Normal Superior N °2 y en su honor vamos a recuperar parte de su historia. En 1892, por iniciativa del Sr. Eudoro Díaz, Rector del Colegio Nacional N° 1 y también Inspector de escuelas fiscales, se crean las primeras Escuelas Normales Provinciales, una en la capital, otra en Rosario. En 1900 a la escuela de Rosario, conocida como Escuela Gobernador Freyre se la declaró de  Maestros Rurales, por pocos años ya que pierde su categoría de  escuela normal; igualmente su par de Santa Fe por sospechadas de liberales .Había resistencia por cumplir en el interior del país, los dictados de la Ley nacional de Educación Primaria, gratuita y obligatoria por sus condiciones de laicidad.

En este estado de cosas, el país en 1910 se preparaba para los festejos de la Gran efeméride de mayo en su primera centuria y en diferentes puntos de la República iban a abrirse las puertas de veinte escuelas de maestros en su homenaje, por la Nación, pero esta definición de política pública por los gobernantes del centenario respondía al diagnóstico de la situación escolar. En el año 1909 se había levantado un Censo General de educación y de su análisis se concluye que era muy baja la concurrencia de niños a la escuela y muy alto el analfabetismo. Si a estas dos condiciones se le agregaba que no había maestros con título profesional, y por su condición social, las maestras que se graduaban en la Primera Escuela Normal, no se incorporaban a la vida profesional, el problema era acuciante.

El edificio que ocupamos hoy sobre la calle Córdoba fue en su origen una Escuela provincial, la Gobernador Freyre. Al momento de decretarse la creación de la segunda escuela Normal en Rosario  por el Presidente Figueroa Alcorta, se designa como primer Director a Don Martín Herrera y su primera misión fue la de buscar local adecuado para instalar la nueva escuela; la tarea no era fácil, en ese momento era gobernador de la Provincia Pedro Echagüe y Juan Arzeno su Ministro de Educación. El gobernador por repuesta a Martín Herrera manifiesta: “Ni presto, ni  alquilo, ni vendo, ni doy”, pero su gestión estaba a término y fue su sucesor Ignacio Crespo, quien aceptó venderle al gobierno nacional el edificio escolar. En 1910 , por Ley del Congreso Nacional, se adquiere el edificio y se hace el traspaso el 1° DE JUNIO. Se abría un proceso de nacionalización de una escuela que culminaría en 1994 con cesión a la Provincia, reiniciando el ciclo que nos tiene hoy por protagonistas.

Nuestra Escuela tiene el honor de ser el primer edificio que construyó el gobierno provincial en la ciudad de Rosario para sede escolar y su piedra fundamental data de 1904. Este palacio escolar, orgullo de arquitectura en su hora, se llamaba “Casa Central de las Escuelas de Rosario”; en esa casa debía funcionar una Gran Escuela  y se instalaría la gran Biblioteca pública de la Provincia que se crearía según anuncia el Gobernador en su mensaje a la Legislatura destacando en ese mismo mensaje que con 1300 alumnos era en 1904, la escuela más concurrida del país.

El nombre de “Escuela Freyre” que tenía en su arcada hasta 1929, lo grabó el constructor de la obra, porque  por razones de ética no podía tener el nombre del gobernador en ejercicio que la inaugura  en 1906, durante su mandato, con fondos del erario público. Por su elevada matrícula, se hacía necesario ampliar la escuela y la Asociación de padres tomó la responsabilidad de hacer formular el anteproyecto. La construcción de la parte que queda sobre calle Santa Fe comenzó en 1928 durante la presidencia de Marcelo T. De Alvear y continuó durante la segunda presidencia de Irigoyen. Media manzana de dos plantas más el Salón de Actos y la Biblioteca, al inaugurarse en 193l, los usurpadores del poder soberano no dejaron rastros en el edificio, del origen y adjudicación del presupuesto por parte del entonces gobierno nacional; el quiebre institucional que significó el golpe del 30 intentó infructuosamente romper con el pasado al tratar de borrar el origen de esta obra pública nacional, fruto de la democracia que hoy reivindicamos.

Esta Escuela despertaba confianza y es así que el intendente municipal Enrique Ferreyra en 1918 dispone anexar el Pasaje que separaba a la Escuela de los antiguos Tribunales Provinciales, ahora la Facultad de Derecho. Primero de hecho y luego oficialmente, otro intendente Don Angel Reynares Dolari, quien, a través del Departamento de Obras Públicas Municipal y de la Dirección de Paseos Públicos ordena se construyera la Pérgola  y se plantaran las enredaderas y rosales, inaugurándose el 27 de mayo de 1928. Coincide este hecho con la inauguración de la Biblioteca en cuyas paredes estaban las telas que Alfredo Guido pintó para decorar el pabellón argentino en la exposición de Sevilla. La obra se llama “Campo Argentino” que por votación unánime del Consejo Deliberante, el intendente Dr. Hermes Binner, manda recuperar y se inaugura su restauración en julio de 1999.

El pasaje, que ahora es nuestra querida pérgola y que la Municipalidad  nos cediera, se llamaba Juan María Gutiérrez, constituyente de 1853, poeta romántico, miembro de la Asociación de Mayo; encarcelado y proscripto por Rosas, que entonces tenía la suma del poder público, tuvo el honor, como Ministro de Relaciones Exteriores durante la Presidencia de Urquiza, de firmar el Tratado de paz con España después que el triunfo de San Martín en  Ayacucho había puesto fin a la guerra de la Independencia.

La Escuela NormalN°2, lleva su nombre, Juan María Gutiérrez, quien fuera estadista, poeta, economista, matemático, legislador……pero también maestro y Rector de la Universidad de Buenos Aires durante 20 años, miembro del Consejo de Instrucción pública y Jefe del Departamento General de Escuelas.

De la Asociación de padres, tomo lo que cita Dolores Dabat, cuando hacía referencia a un discurso de un padre de la época de su fundación 1920…. “¡ALERTA!.La Sociedad necesita mejorar paulatinamente  la acción civilizadora de la escuela que es la institución cultural patentada por el gobierno. Somos, decían los padres, la fuerza básica de la escuela pública y no tenemos derecho a exigir de ella si no acudimos a su amparo”.

En cuanto a la Asociación de Ex – alumnas “Ana María Benito”, es quizá nuestro único lujo decía Lola en 1935 y hago mía esta expresión de ayer, “ella cumple una misión de extensión cultural y artística, que la distingue en la ciudad”. En efecto, destacados músicos, artistas plásticos, literatos nacionales y extranjeros respondieron a su convocatoria y para citar algunos: Pedro Miguel Obligado - Arturo Capdevila - Aníbal Ponce - Alfonsina Storni - Alberto Gerchunoff - Lola Membrives - Raúl González Tuñón - Gabriela Mistral - Rafael Alberti - Eduardo Mallea - Olga Cossetini - Belisario Roldán - Nicolás Guillén - Florencio Escardó - Conrado Nalé Roxpo - Juan Mantovani - Christián Hernández Larguía - Aldo Antognazzi - Mario Zeppa

Además de la historia, hoy necesitamos también exponer la misión institucional que recogimos de nuestros orígenes; y decimos entonces:

Hoy como ayer nos proponemos: esarrollar al máximo las potencialidades intelectuales, morales, estéticas, sociales y físicas; propiciar un sistema jerárquico de valores, en un ambiente de libertad responsable y respeto; evitar la deserción y la repitencia a través de un proceso educativo que tienda a lograr lo mejor de cada uno en ese acto trascendente de enseñar y aprender.

Nuestro desafío es, entonces, construir el conocimiento en los niños, adolescente y futuros maestros, sólo la escuela pública puede democratizar las competencias que se requieren para lograr el dominio de las nuevas tecnologías y  evitar que los sectores populares queden excluidos.

Las escuelas se asemejan a los senderos, a los caminos, en los que no sólo es importante adónde se quiere llegar sino el trayecto mismo; en ellas se aprenden valores y actitudes democráticas en el único clima posible: la diversidad, la tolerancia y el respeto por el otro. Debemos enfatizar su función en la formación de ciudadanos participativos y solidarios y en la construcción de saberes y competencias para la consolidación de una sociedad más justa, humana y sin exclusiones   (donde los beneficios que produzcan los avances científicos-tecnológicos estén al servicio de todos los ciudadanos). 

Por último, convoco a todos a trabajar, a hermanarnos, para que el primer Centenario de nuestra Escuela y por ende el segundo centenario de la Revolución de Mayo, nos encuentre multiplicando instituciones para el saber, el amor y la paz.

Muchas gracias a las autoridades presentes, comprender la importancia del conocimiento y apoyar la tarea de quienes lo producen, debe ser una prioridad en la agenda pública y ustedes aquí con nosotros, la ejercen. Quiero expresar nuestra gratitud por la acción del Fondo de Asistencia Educativa, por rescatar nuestro maravilloso Salón de Actos. Y a la Profesora  Adriana Cantero por su apoyo y estímulo constante que nos impulsa a continuar. Felicitaciones a quienes en representación de sus compañeros  portan la Bandera de la Patria, a los directivos de las escuelas que nos acompañan. Éste  es también un hecho educativo; su presencia es un compromiso de fraternidad. Agradezco al Ejército por la donación de la Bandera de ceremonia; nos comprometemos a mantener el espíritu con que nos ha sido dada.

Gracias a los alumnos, a sus padres y a los vecinos.

Nuestra Escuela es de Ustedes y un salón de Actos, restaurado, espléndido regalo de la Ciudad a nuestra querida Escuela los espera; bienvenidos y nuevamente gracias”.

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